16 semanas: la conciliación real no existe.

Hace ya un tiempo que comprendí que estas 16 semanas no son nada, que la conciliación real no existe.

Apenas empiezas a fijarte en mí, y se nos acaba el tiempo. Desde hace unos días me sonríes francamente, me miras a los ojos y parece que quisieras decirme «tranquila, todo va a salir bien». Parece que adivinas que me falta el aire cuando lo pienso y es que una y otra vez me repito «12 de febrero, imposible».

Posas tu mano en mi pecho y  sonríes pícara mientras disfrutamos de nuestra intimidad, de esos ratos exclusivos de la una con la otra, de mañanas de sueños y besos, de porteo y colo que ya pronto se nos acaban.

Sujetas la cabeza con fiereza y te haces un hueco entre los dos mares que son tus hermanos. ¡Ay amiga! entre buenas olas vas a tener que navegar. Uno es la mar en calma y serena, la otra es la mar más embravecida.

¿Y tú?. Creo que serás la mar pizpireta, la que acoge las palas y los castillos de arena, la que compite con la arena más fina y el buen sabor de boca de las tardes de verano.

Se nos acaba el tiempo: 12 de febrero.

Apenas has empezado a ponerte la ropa de la talla 3, tu lugar preferido es mi pecho, duermes pegada a mi y descubres el mundo subida a uno de nuestros fulares, no nos hemos separado más que unas horas en el hospital, no sé estar sin ti y creo que tú sin mí tampoco pero nos tocaba separarnos hoy.

Digamos que hemos hecho encajes de bolillos con el calendario y hemos conseguido posponer unos días todo esto, pero no es justo. No es justo que se hable de cuatro meses, cuando son 16 semanas. No es justo que alguien crea que esto no tiene consecuencias en tu vida y en la mía que hasta ahora eran la misma.No es justo que yo me esté quejando cuando aún hay mucha gente que ni de este breve tiempo disfruta pero créeme, ni tú ni tus hermanos habréis conocido más suerte que estas 16 semanas, pero eso no impedirá que trabaje para que tus derechos, y los míos, y los de tus hermanos y los de tantos otros niños se respeten.

Y te voy a decir otra cosa «tranquila, todo va a salir bien».

Lo dicho: 16 semanas, la conciliación real no existe.