feminismo y lecturas

Estos primeros días de septiembre están siendo para muchas familias un revoltijo de sentimientos y emociones, por un lado niños deseosos de volver a ver a sus amigos pero que al mismo tiempo quieren seguir durmiendo «5 minutitos más», peques que empiezan por primera vez, niños que cambian de aula, bebés que empiezan en la Escuela infantil y todos vamos adaptándonos en la medida de lo posible a las nuevas rutinas y los nuevos horarios.

He de confesar que los horarios y las rutinas no son para mí la tabla de salvación que anhelan muchas, y en lo más profundo desearía que fuera de otra manera, más relajada, menos temprano (por ellos, que yo soy poco dormilona y no me llevo mal con el despertador), pero está siendo feliz…tengo la suerte de poder confiar plenamente en los profesionales de los centros a los que acuden mis hijos, son amorosos, respetuosos, cariñosos y tanto la pequeña en su último año de Escuela Infantil, como los dos mayores han vuelto contentos a sus clases y a reencontrarse con sus amigos y sus profesoras, los lápices, las tijeras, los estuches y los juegos de patio.

Sin embargo, para muchas familias está siendo y ha sido este proceso un trago difícil, entrevistas de adaptación donde se juzgan comportamientos íntimos de las familias, como si se colecha o no, si los niños siguen tomando teta o si aún no controla esfínteres…y qué queréis que os diga, no me gusta que las familias se sientan juzgadas y los niños etiquetados antes siquiera de verlos cómo se relacionan con los demás compañeros y otros adultos, sobre esferas que pertenecen a lo privado, que puedes conocer para tener más información sobre ese niño y su familia, pero no para etiquetarlo…Así que todo mi apoyo a las familias y sobre todo a los niños que están pasando unos días más revueltos de lo normal, y ojalá que todo fluya con calidez y mimos.

Para mí también hay una «vuelta al cole» en septiembre, pues como para muchas siento que mi año, mis planes, mis proyectos empiezan aquí y los voy llevando a cabo hasta junio, que luego llega el verano y parece que las ganas van y vienen como las olas, sin el empuje del fresquito del otoño y las tardes de sofá y café en las que le doy mil vueltas a todo. Para empezar tengo un montón de ideas pendientes para el blog, seguir con mi formación de doula, llevar a cabo nuevas ideas que rondan mi cabeza, dejar la tienda bonita bonita con las cosas que están pendientes de llegar estos días y espero que os enamoren y leer…Hasta ahora y con una pequeña de 22 meses buena parte del día requiriendo mi presencia, las lecturas eran las mínimas y vía libro electrónico, pero ella va jugando cada vez más con sus hermanos y puedo dedicarle un ratito cada vez mayor a mis otras cosas y hoy os enseño los libros que tengo en la mesilla de noche:

 

Ya os he contado varias veces que mis hijos, ninguno de los tres han tenido «problemas» para dormir, son como osos pardos, lo han sido siempre y creo que lo seguirán siendo, es herencia paterna estoy segura, se puede caer el mundo que ellos duermen, los cuatro, los tres niños y el padre, pero en mi trabajo acompaño a familias que no viven esa realidad, y nunca está de más poder ponerle palabras a lo que es habitual para muchos, pues como os digo las noches en vela para mi son anecdóticas y sé que no es lo más habitual y quería actualizar mis lecturas entorno al sueño infantil con este libro de María Berrozpe.

feminismo y lecturas

El libro de la portada lo he visto publicado mucho estos días, mini biografías de mujeres extraordinarias que son parte de la historia, con una estética, una encuadernación y unas ilustraciones que merecen mucho la pena tener por casa, mi idea evidentemente es compartir todas estas historias con mis hijos, porque con 7 y 5 años ya tenemos grandes conversaciones a veces sobre algunas cosas, no siempre claro está, no podemos pasar de jugar al pilla-pilla a hablar de Marie Curie sin una transición, pero buscaremos los espacios, los tiempos y espero disfrutarlo mucho.

Y éste pues…es que la palabra «morreo ha venido y nadie sabe como ha sido» y yo, que siempre he hablado de todo con mis hijos, les he explicado lo que ellos han querido saber siento que a veces me enrollo como una persiana,no es que no sea franca, es que creo que a veces no me siguen el hilo, y ví este libro en una estantería, le eché un vistazo y tiene buena pinta…hablar para que te entiendan a veces no es fácil, y es una herramienta más a sumar a las que ya teníamos que eran la sinceridad y la presencia.

¿Por cuál empezaríais vosotros?