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Hace tiempo que «la educación emocional» está de moda, talleres, manuales, frases y tweets para «ayudarnos» a gestionar las emociones, en una sociedad que va deprisa, que tiene prisa, que educa con prisa, el libro de Nuria Navarro es una pequeña joya.

Yo no soy ninguna experta en educación emocional, ni coach, ni terapeuta, pero me gustan los libros, y me gustan los libros que invitan a tomarse un descanso, a respirar, a subirse a la ola y dejarse llevar para vivir.

Creo firmemente que hablar de emociones, nombrarlas, conocerlas, es necesario, pero a veces parece que buscamos un remedio mágico, un truco infalibe, tips para sobrellevar las rabietas o la falta de sueño, la tristeza, el desacuerdo o la energía desbordada de la infancia….y para aprender de las emociones hay que atravesarlas, vivirlas, dejar que fluyan y ver qué hacemos con lo que sentimos.

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Os lo he contado más veces, mi crianza es intensa, tengo 3 peques con una sensibilidad muy a flor de piel, muy convencidos de sus convicciones, poco sumisos y poco dados a acatar órdenes: y es lo que tienen que hacer, para mí, que soy quien los acompaña la mayor parte del tiempo a veces es difícil, porque no sincronizan sus emociones para hacerme el día más fácil y mientras uno está frustrado porque quiere «5 minutos más», la otra ve una injusticia en el número impar de uvas y otra quiere contarme lo que le ha pasado esa mañana en el patio, todos a la vez, todos al mismo tiempo y yo pues con mis propias historias a veces lo hago requetebien y otras no tanto.

Lo que nos funciona casi siempre es parar, respirar y el otro día cuando nos llegó el libro de Nuria Navarro tuvimos un rato tranquilo, mirando con detalle las ilustraciones (que son preciosísimas, como para enmarcar), fijándonos en la rima que quiere colarse en el texto, fijándonos en el amor y el respeto que hay hacia los sentimientos de su personaje, y hablamos un rato sobre cuándo nos hemos sentido como ella; cuando un libro triunfa en casa se queda varios días dando vueltas por el salón, se coge y se suelta varias veces al día, se descubren cosas nuevas en cada ojeada y es siempre un placer ver que la curiosidad no es sólo porque hay «algo nuevo» en casa.

Nuria Navarro tiene una larga experiencia docente y acompañando familias y con este libro nos hace un regalo.

Gracias Nuria.

Y si lo queréis ya sabéis, tenéis en este link algunos ejemplares.