enfado y crianza

Hoy me he enfadaó, si, sí, como lo lees, un enfado de morros y lágrimas y gritos y un cabreo y un come come y unas ganas de salir corriendo y unas ganas de una ducha a solas…De hecho escribo esto pasadas unas horas y sigo enfadada.

El enfado ha sido por todo y por nada, porque mis hijos empezaron a protestar nada más salir de la pastelería de mi tía, porque me di con la puerta del coche en la cara y casi me rompo la crisma, porque tengo la regla y no ando muy fina, porque me quedaba una lavadora por poner y una por doblar, porque he tenido que ir dos veces a la pediatra con dos de mis hijos y no era nada grave, ni urgente, pero había que ir y la conciliación es puturrú de foie.

El enfado ha sido por todo y por nada, por esa «carga mental» que hace que algunas manejemos listas mentales de cuarenta cosas diferentes, listas que pongo en la agenda, que voy tachando a cuentagotas, que aumentan de repente, que en realidad tampoco son importantes, ni urgentes…pero hay que hacerlo.

El enfado, repito, ha sido por todo y por nada, por la gente chunger que me he cruzado hoy y que bien pensado lo mismo también estaban enfadaós, el enfado ha sido por ver la soledad en casa de una buena mujer y pensar que era injusto que mis hijos se cabreasen saliendo de la pastelería…cabreaós como monos, me parecía increíble.

El enfado por las horas que me faltan y no tengo, por las exigencias y las prisas de quien llama a mi puerta con mil preguntas, dudas, mensajes pero sin un gracias. Enfado por el black friday, la cuota de autónomos, el retraso en mis publicaciones.

El enfado se me va a pasar, os recuerdo que he estado en la pastelería de mi tía y me he traído de allí un quitapenas especial, tarta de galletas, pero de momento me resigno y me asomo a mi interior y veo que aún bulle, que aún no hay calma y me entiendo y lo acepto.

Diréis que menudo tema para volver a publicar en el blog, pero que queréis, no puede una siempre andar derramando purpurina…y si estáis enfadadas, os abrazo.

Y si hay días que se os escapan: os abrazo.

Y si hay días negros: os abrazo.

Y si hay días que son un «puede ya llegar la hora de acostarse todo el mundo ya de una vez por favor» pero lo pensáis casi gritando: os abrazo.

Y si vivís en Ferrolterra, os vais a la pastelería de mí tía, Pastelería Martínez o le pedís online que también os lo manda…y así os abraza ella con sus dulces y sus cosas.

Y voy a comerme un trozo de tarta y un café…volveré, con la calma…espero.